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EL
legado de ser los campeones
Ana
Guevara y Félix Sánchez son, hoy
por hoy, los mejores atletas de la región.
El Diario de Hoy habló con ellos sobre
la fama y su responsabilidad con el atletismo
latinoamericano.
Rodrigo Baires
Q.
EDH Deportes
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Dos campeones:
La mexicana ana Guevara, de los 400 metros
planos, y el dominicano Félix Sánchez,
de los 400 metros con vallas.
Foto digital Claudia Barrientos
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élix Sánchez se sentó al
fondo del salón. Las pláticas de
los delegados del atletismo centroamericano y
de El Caribe le eran intrascendentes para el campeón
mundial de los 400 metros con vallas, el título
que obtuvo un año atrás en Edmonton,
Canadá. El vallista pasó desapercibido,
afuera del salón Norteamérica del
hotel Radisson, no hay periodistas y Félix
entra en la reunión a aburrirse un rato.
Los medios empezaron a llegar. Los periodistas
de Notimex y TV Azteca preguntan por la ganadora
de los 400 metros planos, la mexicana Ana Gabriela
Guevara. La respuesta de los organizadores, un
franco todavía no ha venido,
no desanima a los periodistas se empiezan a reunir
en el hotel Radisson. Félix, invitado por
una cadena internacional de noticias deportivas
abandonó el salón de reuniones para
la primera de tres o cuatro entrevistas.
Ana y su séquito - su entrenador y los
delegados de México- entrenan en escena.
Los flashes empezaron a funcionar a todo vapor.
No había un minuto que perder. Ana
te puedo hacer unas preguntas, espetó
un periodista azteca, mientras otros tantos secundaban
la petición...
Tendrían que esperar un rato más.
La primera entrevista obligada era para la televisora
oficial pero tendría que esperar turno,
el vallista se había adelantado.
Cinco preguntas y el turno de Ana. Félix
no quedó libre, lo espera una entrevista
con ESPN en el salón del lado. Ahí,
otros periodistas toman notas sobre las respuestas
del dominicano. Ana se despidió de la primera
entrevista, se tomó unas fotos con algunos
camarógrafos y periodistas; y luego otra
entrevista con un medio local y a firmar autógrafos.
Es un día más en la vida de dos
deportistas que se encuentran en la cima de sus
carreras atléticas. Para este año,
Ana y Félix se ubicaron entre en entre
los primeros cinco atletas del ránking
mundial.
Un día normal en sus vidas esta plagado
de horas de entrenamiento, algo que no se diferencia
mucho de cuando estaban empezando en sus carreras,
sólo que ahora cada vez que compiten traen
detrás de ellos una oleada de periodistas
y admiradores. ¿Incomodidad o molestia
con la fama? Ambos no se quejan, aunque aseguran
que es lógico que, después de la
gran temporada que realizaron en el año,
los medios y la gente les demande más tiempo
y ellos están en la obligación de
brindarselo.
Un giro de 180 grados
La vida de estos dos atletas cambió drásticamente
con los triunfos. La velocista mexicana era una
amante empedernida del baloncesto. Un día
decidió cambiar la pelota por las zapatillas
y la duela por pista. Entonces encontró
en los 400 y 800 metros planos, las mismas pruebas
en las que participó en un Campeonato Juvenil
Centroamericano y del Caribe en la entonces pista
anaranjada del Flor Blanca. Ese día
no hubo periodistas y sus dos medallas de plata
pasaron desapercibidas para los medios de comunicación
locales.
El lunes pasado, cuando Ana cerraba la carrera
del circuito con su primera medalla de oro en
unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, la
pista estaba atestada de periodistas. Su celebración
se vio cortada de un tajo por las preguntas, luego
llegaron los autógrafos y más entrevistas,
incluso, cuando se encontraba relajandose después
de la carrera.
¿No le molestaba tanta atención
de los medios de comunicación? Llega
a ser incómodo en cierta forma pero es
parte de todo esto... De haber tenido un año
con tantos triunfos. Por eso, no podemos limitarnos,
ni tampoco podemos rechazar a la gente porque
esa gente había llegado a verme y crear
un desaire de no voy a dar autógrafos,
no quiero que se me acerquen, no voy a dar entrevistas
sería muy triste porque yo también
trato de ponerme en el lugar de ellos, de pensar
qué es lo que sienten al verme y qué
es lo que quieren ver de Ana Guevara, comentó
la mexicana, que entre sus implementos deportivos
siempre lleva un plumón para firmar autógrafos.
Según Ana, esos minutos de más con
la gente y los periodistas son parte de la experiencia
de ser una figura deportiva. No me hago
ningún daño con brindar una o dos
horas de mi tiempo a la gente, de tomar un tiempo
para dar la atención que se merecen...
pero es cierto que llega a ser un poco incómodo,
remarcó.
Pero esto no limita a Ana para tratar de llevar
su vida con la mayor naturalidad posible. En la
capital mexicana, la atleta se toma su tiempo
para visitar a sus amistades, darse una escapada
para ver alguna película en el cine o frecuentar
algún restaurante de moda. Trato
de ir a los mismos lugares para que la gente sienta
mi presencia más cotidiana, que me vean
de una forma más normal. Todavía
puedo hacer vida privada, tengo esa flexibilidad
en México, afirmó la velocista
azteca.
Entre tres mundos
El caso del vallista dominicano es similar, aunque
la fama que le ha traído sus logros deportivos
en este año la lleva con mayor tranquilidad.
El 10 de agosto del año pasado, durante
el Campeonato del Mundo en Edmonton, Félix
registró 47.97 segundos en los 400 metros
con vallas y para este neoyorquino de padres dominicanos
la fama, los admiradores y los periodistas llegaron
sin pedirle permiso. Fue una cosas muy diferente
porque no estaba acostumbrado a toda la prensa,
a todas las entrevistas... Creo que lo más
grande y lo más importante es que no olvido
de donde vine... Que soy una personal normal,
común y corriente, dijo el vallista.
Pero, desde entonces, la vida de Félix
cambió por completo. Tengo un representante...
Compré una casa y un carro, dice
el primer dominicano en ganar una medalla dorada
en uno de los grandes eventos del atletismo mundial
y agrega: Ahora tengo muchas más
entrevistas, mi agente me pide que compita en
más competencias y tengo más dinero...
Pero lo más importante es que toda República
Dominicana, mi país, me recibió
con los brazos abiertos, con mucho cariño
y siempre me está apoyando.
¿Y la fama?... No es un problema,
afirmó el deportista, que repartió
su año entre las competencias internacionales
en Europa, su residencia en Los Ángeles,
Estados Unidos, y sus vacaciones con su familia
en República Dominicana.
En Los Ángeles soy una persona normal.
No hay periodistas buscándome, pero cuando
llego a República Dominicana están
los periodistas detrás de mi... También
es algo normal. En mi país me han apoyado
mucho, los periodistas están pendientes
de todas mis competencias y la gente me apoya
mucho, dijo Félix.
Una gran responsabilidad
Sin embargo, los dos deportistas están
conscientes que con la fama también obtuvieron
una nueva responsabilidad con el atletismo de
la región.
Creo que mucha gente se ha preguntaba que
desencadenaría las actuaciones de Félix
y la mía en los Juegos Centroamericanos
y del Caribe... Ojalá que sea que haya
un mayor entusiasmo por practicar el atletismo
todos nuestros países, dijo Ana Guevara,
quien ya ha empezado a promover su deporte en
su ciudad natal, Sonora, donde promovió
la construcción de una pista sintética.
Según la atleta, el mejor legado que podrían
dejar al atletismo regional es el ser un ejemplo
a seguir. Quiero decirles a los atletas
de los países latinoamericanos que se puede
llegar lejos si se tienen los deseos de trabajar
fuerte, remarcó la mexicana.
Sánchez se une a la opinión de su
col
ega al decir que: Somos (Ana y él)
un ejemplo para juventud y para los atletas de
Centroamérica y El Caribe. Ellos pueden
ver en nosotros unos deportistas que hemos luchado
mucho por ser los mejores y eso les puede inspirar
para seguir trabajando.
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