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5 de Diciembre de 2002
 

EL legado de ser los campeones

Ana Guevara y Félix Sánchez son, hoy por hoy, los mejores atletas de la región. El Diario de Hoy habló con ellos sobre la fama y su responsabilidad con el atletismo latinoamericano.

Rodrigo Baires Q.
EDH Deportes

Dos campeones: La mexicana ana Guevara, de los 400 metros planos, y el dominicano Félix Sánchez, de los 400 metros con vallas.
Foto digital Claudia Barrientos

élix Sánchez se sentó al fondo del salón. Las pláticas de los delegados del atletismo centroamericano y de El Caribe le eran intrascendentes para el campeón mundial de los 400 metros con vallas, el título que obtuvo un año atrás en Edmonton, Canadá. El vallista pasó desapercibido, afuera del salón Norteamérica del hotel Radisson, no hay periodistas y Félix entra en la reunión a aburrirse un rato.

Los medios empezaron a llegar. Los periodistas de Notimex y TV Azteca preguntan por la ganadora de los 400 metros planos, la mexicana Ana Gabriela Guevara. La respuesta de los organizadores, un franco “todavía no ha venido”, no desanima a los periodistas se empiezan a reunir en el hotel Radisson. Félix, invitado por una cadena internacional de noticias deportivas abandonó el salón de reuniones para la primera de tres o cuatro entrevistas.

Ana y su séquito - su entrenador y los delegados de México- entrenan en escena. Los flashes empezaron a funcionar a todo vapor. No había un minuto que perder. “Ana te puedo hacer unas preguntas”, espetó un periodista azteca, mientras otros tantos secundaban la petición...

Tendrían que esperar un rato más. La primera entrevista obligada era para la televisora oficial pero tendría que esperar turno, el vallista se había adelantado.

Cinco preguntas y el turno de Ana. Félix no quedó libre, lo espera una entrevista con ESPN en el salón del lado. Ahí, otros periodistas toman notas sobre las respuestas del dominicano. Ana se despidió de la primera entrevista, se tomó unas fotos con algunos camarógrafos y periodistas; y luego otra entrevista con un medio local y a firmar autógrafos.

Es un día más en la vida de dos deportistas que se encuentran en la cima de sus carreras atléticas. Para este año, Ana y Félix se ubicaron entre en entre los primeros cinco atletas del ránking mundial.

Un día normal en sus vidas esta plagado de horas de entrenamiento, algo que no se diferencia mucho de cuando estaban empezando en sus carreras, sólo que ahora cada vez que compiten traen detrás de ellos una oleada de periodistas y admiradores. ¿Incomodidad o molestia con la fama? Ambos no se quejan, aunque aseguran que es lógico que, después de la gran temporada que realizaron en el año, los medios y la gente les demande más tiempo y ellos están en la obligación de brindarselo.

Un giro de 180 grados

La vida de estos dos atletas cambió drásticamente con los triunfos. La velocista mexicana era una amante empedernida del baloncesto. Un día decidió cambiar la pelota por las zapatillas y la duela por pista. Entonces encontró en los 400 y 800 metros planos, las mismas pruebas en las que participó en un Campeonato Juvenil Centroamericano y del Caribe en la entonces pista anaranjada del “Flor Blanca”. Ese día no hubo periodistas y sus dos medallas de plata pasaron desapercibidas para los medios de comunicación locales.

El lunes pasado, cuando Ana cerraba la carrera del circuito con su primera medalla de oro en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, la pista estaba atestada de periodistas. Su celebración se vio cortada de un tajo por las preguntas, luego llegaron los autógrafos y más entrevistas, incluso, cuando se encontraba relajandose después de la carrera.

¿No le molestaba tanta atención de los medios de comunicación? “Llega a ser incómodo en cierta forma pero es parte de todo esto... De haber tenido un año con tantos triunfos. Por eso, no podemos limitarnos, ni tampoco podemos rechazar a la gente porque esa gente había llegado a verme y crear un desaire de ‘no voy a dar autógrafos, no quiero que se me acerquen, no voy a dar entrevistas’ sería muy triste porque yo también trato de ponerme en el lugar de ellos, de pensar qué es lo que sienten al verme y qué es lo que quieren ver de Ana Guevara”, comentó la mexicana, que entre sus implementos deportivos siempre lleva un plumón para firmar autógrafos.

Según Ana, esos minutos de más con la gente y los periodistas son parte de la experiencia de ser una figura deportiva. “No me hago ningún daño con brindar una o dos horas de mi tiempo a la gente, de tomar un tiempo para dar la atención que se merecen... pero es cierto que llega a ser un poco incómodo”, remarcó.

Pero esto no limita a Ana para tratar de llevar su vida con la mayor naturalidad posible. En la capital mexicana, la atleta se toma su tiempo para visitar a sus amistades, darse una escapada para ver alguna película en el cine o frecuentar algún restaurante de moda. “Trato de ir a los mismos lugares para que la gente sienta mi presencia más cotidiana, que me vean de una forma más normal. Todavía puedo hacer vida privada, tengo esa flexibilidad en México”, afirmó la velocista azteca.

Entre tres mundos

El caso del vallista dominicano es similar, aunque la fama que le ha traído sus logros deportivos en este año la lleva con mayor tranquilidad. El 10 de agosto del año pasado, durante el Campeonato del Mundo en Edmonton, Félix registró 47.97 segundos en los 400 metros con vallas y para este neoyorquino de padres dominicanos la fama, los admiradores y los periodistas llegaron sin pedirle permiso. “Fue una cosas muy diferente porque no estaba acostumbrado a toda la prensa, a todas las entrevistas... Creo que lo más grande y lo más importante es que no olvido de donde vine... Que soy una personal normal, común y corriente”, dijo el vallista.

Pero, desde entonces, la vida de Félix cambió por completo. “Tengo un representante... Compré una casa y un carro”, dice el primer dominicano en ganar una medalla dorada en uno de los grandes eventos del atletismo mundial y agrega: “Ahora tengo muchas más entrevistas, mi agente me pide que compita en más competencias y tengo más dinero... Pero lo más importante es que toda República Dominicana, mi país, me recibió con los brazos abiertos, con mucho cariño y siempre me está apoyando”.

¿Y la fama?... “No es un problema”, afirmó el deportista, que repartió su año entre las competencias internacionales en Europa, su residencia en Los Ángeles, Estados Unidos, y sus vacaciones con su familia en República Dominicana.

“En Los Ángeles soy una persona normal. No hay periodistas buscándome, pero cuando llego a República Dominicana están los periodistas detrás de mi... También es algo normal. En mi país me han apoyado mucho, los periodistas están pendientes de todas mis competencias y la gente me apoya mucho”, dijo Félix.

Una gran responsabilidad

Sin embargo, los dos deportistas están conscientes que con la fama también obtuvieron una nueva responsabilidad con el atletismo de la región.

“Creo que mucha gente se ha preguntaba que desencadenaría las actuaciones de Félix y la mía en los Juegos Centroamericanos y del Caribe... Ojalá que sea que haya un mayor entusiasmo por practicar el atletismo todos nuestros países”, dijo Ana Guevara, quien ya ha empezado a promover su deporte en su ciudad natal, Sonora, donde promovió la construcción de una pista sintética.

Según la atleta, el mejor legado que podrían dejar al atletismo regional es el ser un ejemplo a seguir. “Quiero decirles a los atletas de los países latinoamericanos que se puede llegar lejos si se tienen los deseos de trabajar fuerte”, remarcó la mexicana.
Sánchez se une a la opinión de su col
ega al decir que: “Somos (Ana y él) un ejemplo para juventud y para los atletas de Centroamérica y El Caribe. Ellos pueden ver en nosotros unos deportistas que hemos luchado mucho por ser los mejores y eso les puede inspirar para seguir trabajando”.


 
 
 
 
 

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