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Un
día olímpico para los Juegos El
Salvador
El
presidente del COi, Jacques Rogge, y mario vásquez
raña, presidente de acno, vinieron al país
en una visita relámpago para la inaguración
de los juegos 2002
Lauri García
Dueñas
EDH DEPORTES
deportes@elsalvador.com
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Jacques
Rogge fue recibido cordialmente por el presidente
del coes .
Foto EDH / Franklin
Rivera
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Ya está todo listo?, fue lo primero
que dijo al bajarse del avión el presidente
del Comité Olímpico Internacional
(COI), el belga Jacques Rogge, quien arribó
en compañía del mexicano Mario Vásquez
Raña, presidente de la Asociación
de Comités Olímpicos Nacionales
Mundiales (ACNO), al aeropuerto de Militar de
Ilopango.
La bienvenida fue cordial. Benjamín Ruiz
Rodas, presidente del Comité Olímpico
de El Salvador (COES), respondió afirmativamente
a la pregunta de Rogge. En el camino al hotel,
un fuerte dispositivo de seguridad escoltó
a los funcionarios. Un helicóptero rondó
el recorrido.
Las trabazones salvadoreñas
no entienden de días especiales. Las calles
de Soyapango pusieron pausa a la comitiva por
unos momentos. Ya en el hotel, el almuerzo programado
con el presidente de la República, Francisco
Flores, fue cancelado. En su lugar, el alcalde
de San Salvador Héctor Silva dio la bienvenida
a la delegación olímpica.
Al entrar a la conferencia de prensa, Silva les
dijo entre sonrisas a los periodistas internacionales
que no le prestaron atención: Yo
sólo soy el alcalde. Luego, procedió
a entregarles a Rogge y Vásquez un reconocimiento
como huéspedes especiales de la ciudad.
El presidente del COI se mostró muy contento
de estar en el país: Aunque no me
compete estar enterado de la organización
de los Juegos, sé que todo estará
muy bien.
Por su parte, Vásquez Raña, al ser
cuestionado por la ausencia de Cuba, comentó:
Los Juegos son como ir a misa, quien quiere
va y quien no, no va. Rogge, al respecto,
apuntó: Es una lástima, pero
la vida sigue.
La llegada de estas dos personalidades fue aprovechada
por el COES para darle realce a la puesta de la
primera piedra de la Casa Olímpica de El
Salvador. A la ceremonia asistieron también
reconocidos atletas salvadoreños: Morayle
Alvarez, las hermanas De-Ying y De-Hsuan Wang,
de tenis de mesa, y el arquero Jorge Jímenez.
Una visita inesperada fue la de Ana Guevara, la
velocista azteca, quien saludó amablemente
a la comitiva. También, los funcionarios
olímpicos develaron una placa en honor
al fundador del olimpismo moderno, el barón
Pierre de Coubertin. En la inaguración
de los Juegos, Rogge y Vásquez cerraron
con broche de oro un día definitivamente
olímpico.
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