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Doña suerte corrió con ellas
El
Salvador logró colarse en el podio de los relevos,
un lugar que parecía estar reservado para los
grandes velocistas del área. El equipo femenino
obtuvo un bronce en el 4 x 100 metros.
Rodrigo Baires Q.
EDH DEPORTES
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| Un bronce a la perseverancia.
Las nacionales eran cuartas en el 4 x 100 metros...
Jamaica erró y las nacionales no perdonaron.
Foto: EDH/Franklin Rivera |
Aura Amaya, última posta del equipo salvadoreño
de relevos del 4 x 100 metros planos, sólo escuchó
un sonido metálico detrás de ella. Las
mil y una ideas que habían pasado por su mente
cuando había empezado a correr se borraron en
menos de una micra de segundo. Sólo escuche
el plin, plin, plin y empecé a correr...
Sabía que era nuestra medalla, recordó
la velocista cuando esperaba la premiación.
La medalla había llegado de rebote
y cuando nadie la esperaba. Los números son fríos:
Cuatro equipos, tres medallas y El Salvador no era el
favorito para ocupar una plaza en el podio. Pero los
ánimos de Amaya y sus compañeras -Marcela
Navarro, Verónica Quijano y Gabriela Quezada-
apuntaban a que querían obtener una medalla.
Mirame bien porque después voy a estar
muerta... En la pista lo voy a dejar todo, había
dicho entre bromas y risas Amaya unas dos horas antes
de la prueba.
Las cosas cambiaron al filo de las 5:05 de la tarde,
cuando la juez principal dio el pistoletazo de salida.
Marcela había hecho una salida buena y la entrega
de la estafeta a Verónica, a pesar de algunos
detalles técnicos ínfimos, salió
bien. Pero la mejor vallista salvadoreña no se
encontró en su mejor momento. Se le vio lenta
y las representantes de República Dominicana,
Colombia y Jamaica la sobrepasaron con cierta facilidad.
Del infierno al cielo
En la tercera posta, Karla sólo oyó como
Verónica le pedía que la esperará.
No se que pasó... Yo empecé a correr
y ella no me alcanzaba, dijo Karla. Desde las
gradas el comentario era unánime: La posta había
sido un desastre. Abajo, en la pista, tanto Marcela
como Aura estaban claras que todo pintaba a un cuarto
lugar. Vamos a llegar cuartas, se dijo a
sí misma Amaya. De la nada la desgracia de Jamaica
y el milagro para El Salvador: Jenice Daley y Dionne
Rose se equivocaron. La estafeta cayó al piso
y, en lo que Rose reaccionó, Aura tomó
la delantera. Adelante, la dominicana Clara Hernández
le daba el oro a su país, mientras que Princesa
Oliveros aseguraba la plata. Aura apretó la estafeta
y una sonrisa se le dibujó en el rostro. Era
nuestra medalla, se dijo y cruzó la meta.
La única presa salvadoreña en la pista
del Flor Blanca.
Un cierre muy tranquilo
Hasta que su nombre sonó por los parlantes,
Félix Sánchez era un atleta más
sobre la pista del Flor Blanca. Lo más
bonito de estos Juegos es que podré convivir
con toda la selección de mi país... Y
si podemos le daremos una medalla de oro a República
Dominicana, había dicho Sánchez
a su llegada a El Salvador. Ayer, como un miembro más
de su equipo, el mejor vallista del mundo se sumó
a sus compañeros Arismendy Peguero, Carlos Santa
y Gerardo Peralta para llevarse la medalla dorada del
relevo de los 4 x 400 metros planos.
Los
dominicanos dominaron sin problemas las tres primeras
vueltas seguidos de cerca por los Jamaica y Venezuela,
que se intercalaban la segunda y tercera posición.
Pero cuando Félix tomó la estafeta, la
distancia entre los dominicanos y sus perseguidores
aumentó. Por ello, cuando el vallista tomó
la última recta, la medalla de oro era segura
para República Dominicana, terminando con una
carrera que había empezado 3:04.15 minutos atrás.
Fue una carrera muy bueno, gracias a Dios terminamos
en el primer lugar, aseguró Sánchez,
mientras posaba con el resto del equipo para los fotógrafos.
El equipo jamaiquino se ubicó segundo con un
registro de 3:05.40 minutos, mientras que los venezolanos
aseguraron el bronce con 3:05.71 minutos. Por su parte,
el cuarteto salvadoreño cayó a la última
plaza con 3:18.94 minutos.
Guevara puso el músculo
Aplausos y más aplausos. La mexicana Ana Gabriela
Guevara volvió a demostrar que es un imán
para los aficionados. Ayer, cuando Guevara salió
a la pista, las gente reunida en las gradas se levantaron
para ovacionarla.
El nuevo reto de la mejor atleta latinoamericana estaba
en obtener una segunda medalla de oro, esta vez en el
relevo 4 x 400 metros. Pero las dudas saltaron cuando
República Dominicana se pusieron al frente de
la prueba desde la primer vuelta.
Cuando la dominicana Maribel Martínez entregó
la estafeta a su compañera Clara Hernández,
la tercera posta azteca, Magaly Yáñez,
se encontraba a escasos metros de Guevara. 25 metros
después, con Ana corriendo a toda velocidad,
las cosas cambiaron y México aseguraba el oro.
Segundos después, Guevara a cruzó la meta
con marca de 3:31.24 minutos, suficiente para la dorada
y romper el récord mexicano de la prueba. Romper
la marca es una prueba del trabajo en conjunto que hacemos,
dijo Guevara.
Tenía muchas dudas de que se pudiera concretar
el oro. Estoy muy satisfecha con todas las chicas porque
cada una respondió con lo que le tocaba y en
el momento en que tenía que ser, dijo la
velocista, al tiempo que destacó que desde un
principio se habían trazado como estrategia seguir
el paso de las dominicanas, manteniendo una distancia
de 10 ó 15 metros. Era el margen que podía
recuperar, dijo Guevara.
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