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Mente fría, corazón ardiente
Ayer
fue un día normal en la concentración
del equipo nacional, pero todo se alistó para
salir a la cancha con todo
ORESTES
MEMBREÑO
EDH
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Ayer
fue un día normal en la concentración
del equipo nacional, pero todo se alistó
para salir a la cancha con todo. Foto:
EDH/Alvaro López
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Jornada con doble turno de trabajo tuvo
la selección nacional ayer, previo al crucial
partido de esta tarde ante México.
Es decir, que la rutina del equipo nacional no varió,
pese a tener ante si, un partido de alto riesgo frente
al representativo mexicano.
Los muchachos dirigidos por Juan Ramón Paredes
entrenaron por la mañana en el Estadio Cuscatlán.
Salieron sin desayunar porque el suministro no llegó
temprano, pero eso no impidió la realización
de tan importante práctica, la penúltima
de cara al juego que vale por la medalla de oro de los
XIX Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe.
A su regreso, (a eso de las 10:40 a.m.) la mesa estaba
servida y la mayoría, antes de ir a ducharse,
prefirieron comer sus sagrados alimentos.
Luego, vendría el obligado descanso. Todos pasaron
a sus habitaciones para ducharse, cambiarse ropa y relajarse
a su gusto.
Carlos Menjivar, sacó la videocasetera, la conectó
al televisor para disfrutar -y quien quisiera- en la
sala principal, el filme Huesped Maldito.
Otros, como Josué Galdámez y William Torres
fueron al médico a fisioterapia para recuperarse
de dolencias leves.
Mientras, Otoniel Carranza, muletas y todo, fue al médico
para seguir el tratamiento de recuperación de
su lesión en el tobillo derecho: esguince grado
tres.
Lástima, se perderá el partido final lo
mismo que Diego Mejía, aunque éste último
por suspensión.
Otros optaron por descansar y escuchar música
o tomar una siesta reparadora, antes de la hora del
almuerzo.
Por la tarde, (2:30 p.m.) posaron para los fotógrafos
de El Diario de Hoy y luego partieron nuevamente al
Estadio Cuscatlán para la práctica vespertina.
Sin embargo, también los esperaban otros medios
para una nueva sesión fotográfica.
Terminada la práctica, vendría un nuevo
encuentro con la ducha, un descanso antes de la suculenta
cena y para cerrar el día, la charla previa para
hacer la radiografía mexicana antes del partido.
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