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La
hora de volver a estudiar
La
remera salvadoreña Aída turcios
ha vuelto a la escuela. La diferencia es que sobre
sus hombros ya pesa una medalla de oro.
Iris Lima y Wilfredo
Hernández
El Diario de Hoy
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Alos 15 años de
edad, la remera Aída Turcios se convirtió
en la atleta más joven que sumó
una medalla de oro a la causa cuscatleca en
los Juegos.
Foto: EDH |
Alos 15 años de edad, la remera Aída
Turcios se convirtió en la atleta más
joven que sumó una medalla de oro a la
causa cuscatleca en los Juegos.
El 30 de noviembre del 2002 será una fecha
inolvidable para Aída, quien gracias a
su disciplina y coraje, sumó un metal dorado
para su país en la modalidad de individual
ligero femenino y cinco platas en individual abierto,
dobles scull abierto y ligero y cuatro scull abierto
y ligero femenino.
La salvadoreña, con apenas año y
medio de experiencia, superó a la experimentada
mexicana Lourdes Montoya.
Aunque las competencias del deporte acuático
ya terminaron, Aída aún sigue compitiendo.
Esta vez, la disputa principal son sus estudios.
Aída volvió a clases el pasado miércoles,
sólo dos días después de
haberse enfrentado a remeras de la región
centroamericana y del Caribe. Aída ha reiniciado
su rutina. Reponer las clases perdidas es la meta
de la joven atleta.
Se duerme en clase
El regreso a la rutina de Aída incluyó
un reconocimiento especial de la Escuela Británica
institución donde estudia la atleta, al
triunfo obtenido. La llamaron a asamblea
(reunión general) y la felicitaron frente
a todos por las medallas, dice una de las
amigas de la remera, Susana Delgado.
Y aunque sus amigas y compañeras del colegio,
no cuentan con ella al 100 por ciento debido a
su doble responsabilidad, la apoyan y la animan
siempre. Yo me escapé ese día
(el lunes) para ir a apoyar a Aída al lago...
Aunque me castigaron no me importa, porque valió
la pena estar con ella en ese momento, explica
una de sus amigas y compañeras, Julieta
Chávez.
A mí sí me llevó mi
mamá a verla, así que no tuve problemas,
agrega Ileana Figueroa, quien lleva diez años
de relación con Aída. El esfuerzo
de la remera por llevar sus estudios y el deporte
a la par ha requerido de muchos sacrificios, como
el levantarse a las cuatro de la mañana
para ir a remar y dos horas más tarde volver
al colegio. A veces se duerme en el colegio.
Siempre se anda cabeceando. Aunque a pesar de
eso siempre sale bien en las notas, comentó
Susana.
La vida de Aída en el colegio no está
muy alejada de las costumbres de cualquier joven
de su edad. La única diferencia, quizá,
es que a Aída el trabajo se le duplica,
tanto en remo como en su colegio. Ahorita,
me tengo que poner al día con las clases
que perdí durante los juegos, explica
la atleta. Pero ella no necesita estudiar
tanto.
Va súper bien sin esforzarse tanto. Su
CUM (promedio) es de 8.5... Ella es buena para
todo. Por ejempli, para matemáticas siempre
le pedimos ayuda, coinciden sus amigas.
De acuerdo con sus compañeras, Aída
ha sabido integrar bien el deporte con el estudio.
Aunque a veces, algunos profesores le dicen: Veamos
si, así como es de buena en el agua, es
de buena en las clases. Frase que Aída
se ha encargado de cumplirla a cabalidad cada
vez que tiene que presentar un examen de cualquier
asignatura.
Remeros vs colegialas
Sin embargo, hay una realidad que no se puede
obviar. Aída es la más joven del
equipo de remo nacional. Situación que
no le preocupa a la joven atleta, aunque hay
veces que me siento rara, porque con los remeros
hablo de una manera y con mis amigas del colegio
lo hago de otra muy distinta.
Por ejemplo, cuando vine de España (de
participar en el Mundial de Sevilla) no sabía
cómo hablarles a mis amigas del colegio,
porque había pasado mucho tiempo con la
gente de remo. Y aunque este problema no
trasciende más allá de lo normal,
Aída siempre trata de darle a todos un
poquito de atención.
La última vez que salió con sus
amigas del colegio fue en enero de este año.
Fue para mi fiesta de quince años,
recuerda Ileana, al tiempo que sus compañeras
asienten con la cabeza al recordar esa fecha.
La vida de Aída está a punto de
volver a la normalidad. Sus clases ya iniciaron
nuevamente, mientras que los entrenos de remo,
de cara a los Panamericanos del 2003, iniciarán
el próximo 21 de diciembre. Los sacrificios
de la joven atleta ya dieron sus primeros frutos.
Ahora, sólo es cuestión de tiempo,
disciplina y coraje para que Aída vuelva
a darle otra alegría a El Salvador.
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