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1935:
Primavera deportiva
El Salvador organizó la tercera edición
de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Ese
16 de marzo de 1935 quedó clavado en la
historia como el día en que el deporte
salvadoreño se abrió al mundo.
El Diario de Hoy
En la bella Habana, Cuba, ciudad donde se desarrollaron
los II Juegos Centroamericanos (hoy los Centroamericanos
y del Caribe), el 3 de abril de 1930, en una de
las dependencias del edificio que albergaba al
Vedado Tenis Club, la Junta General de Delegados
otorga la sede de la próxima organización
a la ciudad de Guatemala, el otro de los tres
países fundadores de esta justa deportiva.
La intención era que las tres naciones
pioneras celebraran estos juegos. México,
en 1926, y Cuba, en 1930, ya lo habían
hecho. Dos años más tarde, en 1932,
el delegado guatemalteco, Gonzalo Palarea, explicó
motivos diversos por los que no podían
ser los anfitriones, pero propuso a El Salvador
como sede alterna.
San Salvador 1934
Nuestro país se había dado a conocer
en esta competencia regional desde la edición
anterior, en la Habana. Para el gobierno salvadoreño,
la organización pasaría a ser un
bálsamo para la situación económica
y social, donde la masacre del 32
(un intento de levantamiento popular) podría
ser olvidada con una especie de circo deportivo.
Antes de obtener la sede, los atletas salvadoreños
se manejaban dentro del amateurismo.
Ya existían competencias de fútbol,
pero no con organizaciones.
Los nadadores se entrenaban en pozas de un lugar
conocido como Apanteos, en Santa Ana. Los amantes
del atletismo tenían su pista de práctica
en el Campo Marte (ahora Parque Infantil e INDES).
En un momento, el plan parecía escaparse
de las riendas económicas.
Pero El Salvador acepta el reto. El símbolo
de aquellos juegos se erigía en unos terrenos
baldíos de la familia Alcaine. El estadio
nacional (ahora el estadio Flor Blanca) se edificaba
con una cancha reglamentaria de fútbol,
pista de atletismo, piscinas, etc. Es decir, un
polideportivo de la época. Se considera
que el costo de la obra anduvo por los ¢600
mil colones.
El mismo José Manuel Alcaine, un ingeniero
civil de aquel entonces, hacía los planos
y evaluaba la obra. El pueblo salvadoreño,
sobre todo los gobernantes, se entusiasmaban con
el proyecto.
San Salvador 1935
Todo iba por buen camino, cuando la Madre
Naturaleza pasó su factura a la construcción
del escenario deportivo. Los organizadores salvadoreños
piden una prórroga del evento, debido a
que los cimientos de el estadio nacional se habían
dañado. Las máximas autoridades
de los Juegos Centroamericanos son complacientes
y deciden trasladarlos para el período
comprendido del 16 de marzo hasta el 5 de abril.
En esta edición se dio la institucionalización
de esta fiesta deportiva. Nueve naciones del área
se dieron cita. Se creó la Comisión
Técnica Permanente y rebautizaron a los
juegos como Centroamericanos y del Caribe. La
idea deportiva, que nacía nueve años
atrás, se concretaba en tierras cuscatlecas.
Los atletas salvadoreños destacaron y
se ubicaron cuartos dentro del medallero. Los
hermanos Párraga y Carlos Escobar se colgaban
del oro, la selección femenina de baloncesto
y la masculina de fútbol se quedaron con
el bronce. La salvadoreña Nila Guzmán
fue el segundo lugar en clavados.
Una historia deportiva salvadoreña pujante.
Unos Juegos Centroamericanos y del Caribe que
dieron a conocer a El Salvador y lo lanzaron a
la órbita del olimpismo. Los pininos de
los salvadoreños en la rama deportiva.
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